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Loratadina en la lactancia: compatibilidad y recomendaciones.

La loratadina es un antihistamínico de segunda generación que se emplea como tratamiento para los síntomas de la alergia. La ventaja de la loratadina sobre otros antihistamínicos es que produce menor sedación, pero enseguida surge la duda: En caso de loratadina y lactancia de bebés, ¿cuáles son las recomendaciones y qué hay que tener en cuenta?

Hoy vamos a ver todo sobre loratadina, lactancia y seguridad para el bebé.

¿Es seguro tomar loratadina en la lactancia materna?

Durante el embarazo y la lactancia, el cuerpo experimenta una serie de cambios importantes que requieren que el tratamiento de la alergia sea ajustado y supervisado por el alergólogo. Él debe ser el que controle dicho tratamiento y haga los cambios que correspondan, si los considera adecuados.

Considerando aparte casos especiales,, los estudios han demostrado que los antihistamínicos son seguros durante la lactancia.

No obstante, la loratadina es un antihistamínico más nuevo, de segunda generación. Eso significa que también hay menos estudios sobre ellos, aunque los resultados hasta ahora van en la misma línea que los de primera generación.

A pesar de esa seguridad, la precaución hay que tenerla porque la loratadina en la lactancia pasa a la leche materna y llega al bebé. Sin embargo, la dosis que llega es mínima y no debe ser causa de preocupación siempre que la prescripción de loratadina en la lactancia materna esté ajustada por el médico especialista en alergias.

Así pues, si está supervisado por el alergólogo, el tratamiento con loratadina durante la lactancia es seguro.

Según la Academia Americana de Pediatría es compatible  con la lactancia materna, aunque el fabricante no lo recomienda.

Otros efectos de la loratadina en la lactancia

antihistamínicos y embarazo

Durante la lactancia se ha de tener un control especial sobre los tratamientos de la alergia, no sólo por el hecho que la loratadina pase a la leche materna y de ahí al bebé, sino porque puede ejercer cambios sobre ese propio proceso de lactancia.

Los antihistamínicos en general actúan sobre el receptor H1 de la histamina, el cual tiene un papel en la lactancia, debido a que interactúa con la prolactina, hormona relacionada con la producción de leche materna.

Teniendo en cuenta esto, es posible que algunas dosis elevadas o formas de loratadina en la lactancia pudieran reducir la capacidad de producción de leche materna, aunque ese efecto es raro y en muchas formas de loratadina prescrita no aparece. No obstante, ante cualquier reducción que detectemos de la cantidad de leche materna, debemos visitar al alergólogo.

Igualmente, es recomendable siempre observar la conducta del bebé durante la lactancia y la toma de loratadina. En algún caso extraño se podría observar una mayor sedación en el niño de lo habitual. En esas situaciones, de nuevo, el médico especialista de la alergia ajustará el tratamiento.

De la misma manera, el alergólogo dará las indicaciones oportunas para minimizar el posible impacto de la loratadina en la lactancia, como la de tomar la dosis justo después de haber dado el pecho al bebé, para minimizar así la exposición del niño a la loratadina.

Por último, hemos de tener en cuenta que algunas preparaciones de loratadina van acompañadas de otros ingredientes como la pseudoefedrina que, aunque se considera «moderamente segura» durante la lactancia, pueden tener algún efecto inesperado. De ahí la importancia de no automedicarnos la alergia y visitar siempre al alergólogo.

En definitiva, la loratadina en la lactancia se considera segura. Muy poca pasa a la leche materna y son raros los casos en los que afecta al proceso de lactancia. Si el alergólogo supervisa el tratamiento, no tenemos nada que temer.

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