pastillas para la alergia sin receta

Medicamentos para la alergia sin receta: consejos para un consumo responsable

Cuando llega la temporada de alergia y nos vemos afectados por alérgenos, los alérgicos solemos recurrir a pastillas y medicamentos para la alergia sin receta.

Aunque existen diversos tratamientos que pueden presentarse en forma de pastilla, generalmente, las pastillas para la alergia suelen hacer referencia a los antihistamínicos. Los antihistamínicos no están sujetos a prescripción médica. Por ello, aunque son efectivos cuando se usan adecuadamente, pueden tener contraindicaciones y es necesario hacer un consumo responsable.

Por eso, hoy te vamos a explicar cómo actúan esas pastillas para la alergia sin receta, qué tenemos que tener en cuenta para que funcionen y cómo hacer un consumo responsable.

Qué contienen las pastillas para la alergia sin receta

Antes de nada, aunque estemos hablando de pastillas para la alergia sin receta, la primera recomendación es siempre ir al alergólogo ante síntomas de alergia, a fin de que detecte exactamente a qué tenemos sensibilidad y cuál es su grado de intensidad, así como, establecernos el tratamiento más apropiado.

Dicho esto, hemos de tener en cuenta que los medicamentos para la alergia sin receta sirven para paliar los síntomas de alergia como el picor de la nariz y los ojos

Los antihistamínicos que encontramos en las pastillas para la alergia sin receta bloquean, por varios mecanismos, la acción de la histamina. De esa manera, los síntomas se reducen.

La histamina es una sustancia que nuestro cuerpo libera cuando entra en contacto con un alérgeno. Eso produce reacciones excesivas destinadas a combatir agentes extraños, como congestión, inflamación, moqueo…

Si bien las dosis e ingredientes de estos medicamentos sin receta están bien calibrados, es fundamental entender que los antihistamínicos no están exentos de efectos secundarios, por lo que es importante tenerlos en cuenta.

Posibles efectos secundarios de los medicamentos antialérgicos sin receta

antihistamínicos sin receta

Normalmente, los antihistamínicos se suelen dividir entre aquellos de primera generación, segunda y tercera.

La evolución de los antihistamínicos en las pastillas para la alergia sin receta se debe a que estos producen somnolencia y lentitud de reacciones (además de otros efectos posibles, como dolor de cabeza, visión borrosa o mal funcionamiento gastrointestinal, aunque estos son bastante raros).

Así pues, las nuevas generaciones de antihistamínicos han intentado reducir el efecto de que te dejan un poco sedado, ya que los de primera generación, sobre todo, no son tan selectivos con los receptores H1 en los que actúan, y afectan también a los del sistema nervioso.

¿Por qué no se comercializan solo los de segunda o tercera generación entonces?

Porque los de primera son efectivos, así que están muy extendidos. Teniendo precaución y en ciertas situaciones, la posible somnolencia no tiene por qué causar problemas.

Pautas para un consumo responsable de pastillas para la alergia sin receta

Es importante leer el prospecto y estar atento a efectos secundarios. Si se producen o son graves, hemos de dejar de tomar inmediatamente la pastilla y acudir al alergólogo. De paso, él nos recetará algo que no nos cause problemas.

No hay que tomar más de la dosis especificada. No conduzcas, operes maquinaria o desarrolles un trabajo que requiera rapidez de reflejos o atención. Especialmente con antihistamínicos de primera o segunda generación, se puede dar una sedación. Lee muy bien esa parte del prospecto y ten en cuenta si va a viajar en su vehículo o trabajar cuando tome las pastillas.

No tomes alcohol. El alcohol interactúa con los antihistamínicos acentuando los efectos de somnolencia y fatiga.

Bebe a menudo. Los antihistamínicos producen sequedad en general, eliminando fluidos. Podrías notar su boca seca o estreñimiento con las pastillas para la alergia sin receta. Bebe agua con frecuencia para paliar estos efectos en lo posible.

En general, los medicamentos para la alergia sin receta son un remedio seguro y efectivo contra los síntomas. No obstante, es importante tener muy en cuenta sus efectos secundarios (sobre todo sedantes), seguir las pautas dadas aquí y que, en caso de alergias que no sean leves, tendremos que visitar al alergólogo y evitar el abuso.

¿Qué otros medicamentos existen para la alergia?

medicamentos sin receta
Además de los antihistamínicos, existen otros medicamentos para la alergia, como la inmunoterapia. La intención de este tipo de tratamiento es tratar la causa. Se basa en administrar de forma progresiva vacunas contra la alergia hasta conseguir una eliminación duradera de sus síntomas. Además, con la inmunoterapia puedes prevenir el desarrollo del asma y nuevas alergias. Este tratamiento debe ser recetado por un alergólogo

Mediante este tratamiento lo que consigues es que tu cuerpo se vaya acostumbrando a un agente alérgeno poco a poco, a través de dosis controladas.

La inmunoterapia se basa en el concepto de conseguir que el sistema inmunológico de nuestro cuerpo pierda sensibilidad a ciertas sustancias.  La inmunoterapia logra reducir la sensibilidad a los alérgenos específicos que desencadenan los síntomas.

Como ya se ha comentado, también existen los antihistamínicos, que pueden ser tópicos (gotas para los ojos) o sistémicos (pastillas). Los antihistamínicos inhiben los efectos de la histamina, sustancia causante de los síntomas de la alergia.

Por otra parte, existen los llamados corticoides. Estos ayudan, mediante la inhalación del medicamento, a desinflamar los bronquios y además pueden presentarse en pastillas, en sprays para la nariz, en soluciones orales o preparados inyectables. Estos medicamentos deben usarse siempre bajo vigilancia médica

Además, están los antileucotrienos, que se presentan en forma de pastillas. Estos se recomiendan para el asma.

Por último, están los broncodilatadores que también son inhalados y que pueden ser de acción corta o larga. Los broncodilatadores son fármacos que causan la dilatación de los bronquios y los bronquiolos de los pulmones, provocando una disminución de la resistencia aérea, permitiendo así, el flujo de aire.

Antihistamínicos, corticoides, broncodilatadores y antileucotrienos son conocidos como tratamientos sintomáticos puesto que tratan únicamente los síntomas de la alergia y no la causa de la misma. En el lado opuesto se encuentra la inmunoterapia, un tratamiento que frena los síntomas a largo plazo.

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