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¿Qué pruebas de alergia son las más fiables?

20 Enero, 2017
Pruebas de alergia fiables

Aunque los síntomas de una reacción alérgica son a veces inconfundibles, no siempre está tan claro a simple vista qué los ha causado. Cada reacción alérgica la provoca una sustancia específica, por lo que el principal objetivo de las pruebas de alergia es identificarla entre una larga lista de alérgenos.

Para detectar los agentes alérgenos que causan las reacciones alérgicas, el alergólogo recurrirá generalmente a tres tipos de prueba: las pruebas en la piel, las pruebas en la sangre y las pruebas de provocación.

Pruebas de alergia en la piel

Fáciles, rápidas de hacer, ¡y además funcionan! Las pruebas en la piel son el procedimiento más utilizado a la hora de identificar alergias. En estas pruebas se intenta reproducir, a pequeña escala y en la piel del paciente, la inflamación característica de las alergias.

El médico introduce cantidades mínimas de alérgenos en la piel del paciente para observar la reacción. Si aparecen unos pequeños habones, es muy probable que se haya descubierto la sustancia a la que se está sensibilizado y que pudiese ser la causa la alergia. Para ello, se aplica una gota de solución que contiene el alérgeno sobre una pequeña raspadura en la piel del paciente.

También están las pruebas intradérmicas, en las que el alérgeno se introduce en las capas interiores de la piel mediante una aguja. Esta prueba es muy sensible, pues detecta casi todos los casos de alergia, pero arroja muchos falsos positivos.

Pruebas en la sangre

Chica analizando pruebas con sangre

Las pruebas sanguíneas pretenden identificar qué anticuerpos hay en la sangre de la persona que padece la alergia. Si al realizar la prueba la sangre es de color azul, la persona además de ser alérgica pertenece a la realeza.

La prueba en sangre más común es el test de inmunoglobulina E, un anticuerpo que se encarga de transmitir a las células la orden de la liberación de histamina. Esta molécula es ligeramente distinta para cada alérgeno, por lo que identificar el anticuerpo conduce inmediatamente a la causa de la reacción alérgica.

Estas pruebas de alergia son más lentas y caras que las que se realizan en la piel, pero resultan muy útiles para diagnosticar, por ejemplo, alergias alimentarias o aquellas alergias en las que no queda claro cuál puede ser el alérgeno definitivo que causa la alergia.

Pruebas de provocación

No, no consisten en insultar a los alérgenos. Las pruebas de provocación se usan en situaciones excepcionales, sobre todo en ensayos clínicos y en el caso de alergias a medicamentos y alimentos. Aun así, se pueden llegar a usar para diagnosticar la alergia en pacientes que no puedan someterse a otro tipo de pruebas o cuyos resultados no hayan sido concluyentes.

Para ello, se administran directamente al paciente cantidades progresivamente mayores de un alérgeno, mientras un médico observa si aparecen los síntomas de una reacción alérgica.

En el caso de alergias alimentarias, se aconseja que las pruebas de provocación se practiquen únicamente en instalaciones sanitarias que cuenten con personal cualificado.

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