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Test de alergia: conoce los diferentes métodos de diagnóstico

31 Agosto, 2017
test de alergia

El test de alergia más conocido por todos es, sin duda, el prick test, o test cutáneo. En él, nuestro alergólogo dibuja una serie de puntos o cuadrantes en la piel y va administrando posibles antígenos en dosis mínimas, para ver los que desencadenan una reacción alérgica y qué síntomas muestran.

Tratándose de un test de alergia sencillo, barato, no invasivo y muy efectivo para la mayoría de ocasiones, no es de extrañar que sea el más común.

Sin embargo, el alergólogo tiene a su disposición otra serie de test de alergia en el caso de que los resultados no sean concluyentes, o bien la situación requiera de un diagnóstico más preciso y profundo.

Es por eso que vamos a ver aquí cuáles son y en qué consisten exactamente.

Test de alergia intradérmico


Esta prueba también es cutánea, lo que ocurre es que, en vez de poner en contacto las capas superiores de la piel con los posibles antígenos, lo que se hace es inyectarlos en la intradermis.

A pesar de lo invasivo que suena, apenas lo es.

El alergólogo utilizará este test de alergia para alergias a medicamentos, por ejemplo.

Aunque vamos a especificar aquí las pruebas de menor a mayor precisión, la realidad es que los test de alergia cutáneos, en general, son más fiables cuando se trata de identificar alergias por inhalación como polen, moho, pelo de animal, polvo, etc.

Es por eso que no podemos decir siempre de manera absoluta que un test es más preciso (o mejor) que otro, pues algunos menos precisos globalmente pueden ser más apropiados en ciertas situaciones.

Test de alergia sanguíneo


Una prueba muy sencilla. Te sacan sangre, la analizan y vuelven con los resultados.

Este test, al contrario que los cutáneos, no es instantáneo y con él se puede identificar la inmunoglobulina E presente para cada alérgeno.

Cuando el alergólogo no está totalmente seguro del test cutáneo en sus diversas formas, ya que puede no haber arrojado conclusiones claras, el análisis de sangre permite hacer un diagnóstico más seguro.

Igualmente, el test sanguíneo presenta otras ventajas, como el hecho de que no se ve afectado por antihistamínicos, de modo que no es necesario interrumpir ningún tratamiento para efectuar la prueba.

En casos en los que la piel sea muy sensible, presente problemas (como urticarias o eczemas) o bien haya historial de alergia grave y se quiera calibrar la situación sin necesidad de disparar dicha alergia, el test sanguíneo es el ideal.

Además, permiten analizar más a fondo el tipo de sensibilización que puedes tener, ya que se puede valorar proteínas específicas de los alérgenos, permitiendo hacer un diagnóstico molecular. También se puede medir de manera semicuantitativa la cantidad de inmunoglobulina E que se tiene frente a un alérgeno.

Las pruebas de provocación

El alergólogo puede decidir en algunos casos realizar lo que se llama una prueba de provocación, o prueba de exposición controlada a alérgenos, que es un test de alergia basado en exponer al paciente ante el elemento que dispara sus síntomas.

Aunque no es imposible usarlos para alergias que se producen por inhalación, las pruebas de provocación se utilizan sobre todo para alergias a alimentos o medicamentos.

Lo que se intenta conseguir con ellas es reproducir claramente los síntomas o calibrar la tolerancia a dicha comida o medicamento, según estemos en el tratamiento de la alergia.

Este test se suele utilizar cuando no se ha alcanzado una certeza definitiva con el resto de pruebas que hemos visto hasta ahora, de manera que, mediante dicha exposición, se obtiene al fin un resultado definitivo.

Por supuesto, este tipo de pruebas sólo deben ser realizadas por un alergólogo, que controla todo el proceso y las posibles reacciones que se produzcan. Bajo ningún concepto debemos realizar nosotros nada parecido a un test de provocación.

El test de alergia molecular


Más moderno, más sofisticado, más caro y complejo, pero el diagnóstico molecular supone un avance importante en el tratamiento de las alergias.

No es para nada peligroso ni invasivo, apenas requiere sacar un poco de sangre al paciente.

La prueba molecular permite distinguir a ese nivel las proteínas que son alergénicas en el paciente de las que no lo son. De esa manera se pueden mejorar los diagnósticos, corregir posibles errores y calibrar perfectamente las vacunas en el caso de un tratamiento inmunológico de la alergia.

En la actualidad existen toda una serie de test de alergia que permiten delimitar, con claridad, el alcance y tipo de alergia en el paciente. En algunos casos el médico puede recomendar, en conjunto con estos test que hemos visto alguna otra clase de prueba menos precisa, como una de evitación.

Este tipo de prueba se suele utilizar para las alergias alimentarias, encargando al paciente que lleve una dieta en la que se evite completamente el alimento que se supone alergénico.

Sin embargo, los test de alergia principales son los que hemos comentado y, como vemos, no hay nada que temer de ellos, pues no son dolorosos, invasivos ni peligrosos.

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