Alergia a los ácaros: un problema cuyos síntomas se hacen notar

Los ácaros son unos insectos diminutos que viven en el polvo y que existen en la mayoría de los hogares. No pican, pero algunas personas presentan alergia a los ácaros.

De hecho, son los desechos de estos pequeños insectos los que desencadenan la alergia.

Dentro del hogar, los ácaros se acumulan fundamentalmente en alfombras, tapicerías, edredones, almohadas, colchones. En general, podemos encontrarlos en todo tipo de materiales textiles, incluyendo juguetes de peluche y la ropa.

La presencia de ácaros está sujeta, por lo general, a factores ambientales como la humedad relativa y la temperatura. Los ácaros se desarrollan especialmente en condiciones de temperaturas suaves y humedad. Estas condiciones son las habituales en los hogares durante gran parte del año, lo que hace de nuestro entorno un ecosistema propicio a la aparición de los ácaros.

¿Cómo saber si soy alérgico a los ácaros?

Los síntomas derivados de la alergia a los ácaros son similares a los que se pueden dar en otras alergias con distintos orígenes. Así, es frecuente que el afectado estornude, presente congestión nasal. También puede sufrir picazón en la garganta o en los oídos, erupción cutánea, urticaria, inflamación de la mucosa, inflamación de los párpados, picazón en los ojos y tos, silbidos al respirar y problemas de respiración.

Pueden presentarse uno o más síntomas, y la intensidad es variable en función de la exposición al agente alérgeno. Estos síntomas son en la mayoría de los casos de tipo respiratorio: pueden darse rinitis y asma bronquial.

En el caso de la rinitis, el paciente con alergia a los ácaros sufre episodios de estornudos repetitivos, picor nasal, goteo nasal y congestión nasal intensa. Estos síntomas suelen ceder al abandonar el domicilio, pero reaparecen por la noche al acostarse, o cuando se ve expuesto a grandes cantidades de polvo.

Por ello, las personas que tienen alergia a los ácaros pueden sospecharlo con relativa facilidad, dado que, como te acabamos de contar, los episodios de alergia suelen manifestarse en ambientes muy concretos.

Algunos pacientes pueden presentar también síntomas de asma. En este caso, la manifestación se produce en forma de accesos de tos, opresión torácica, sibilancias e intolerancia al ejercicio físico o a la risa.

Los síntomas suelen mantenerse durante todo el año, si bien se pueden producir episodios agudos durante la primavera y el otoño. También se dan reacciones que pueden dar lugar a picores y lagrimeo del ojo, pero su manifestación es menos frecuente que en el caso de la alergia al polen.

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