Eosinófilos: Qué son y cuál es su relación con la alergia

Qué son los eosinófilos

Los eosinófilos son unos tipos de células del grupo de los leucocitos (glóbulos blancos) que juegan un papel importante en las reacciones alérgicas y la infección por parásitos.  Están presentes tanto en sangre como en tejidos, así como en mucosas respiratoria y digestivas.

Los eosinófilos se determinan en sangre con un análisis simple denominado hemograma, que cuantifica las células presentes por microlitro (μL) de sangre. Los niveles se expresan en porcentaje de eosinófilos dentro de los leucocitos y en valores absolutos. Son valores normales un porcentaje menor del 5% y un valor absoluto menor de 500 eosinófilos por μL. En general, para la valoración de la enfermedad alérgica son más importantes las cifras absolutas que el porcentaje relativo.

Se considera eosinófilos elevados en sangre (eosinofilia) como un recuento de eosinófilos en sangre periférica mayor de  500/ μL. Las causas y los trastornos asociados son innumerables, pero a menudo tienen relación con una reacción alérgica o una infección parasitaria. El diagnóstico implica estudios complementarios selectivos dirigidos a las causas sospechadas clínicamente. El tratamiento está orientado a la causa.

Una regla práctica indica que la detección de eosinófilos elevados en una persona que proceda o haya viajado a una región tropical debe hacer pensar en primer lugar en causas infecciosas por parásitos, mientras que en una persona que no haya presentado este dato epidemiológico deben descartarse otro tipo de causas, fundamentalmente alérgicas.

Los eosinófilos tienen dos funciones principales:

  • Destruir sustancias externas: las cuales pueden consumir para destruirlas, como parásitos y similares.
  • Promover la inflamación: la inflamación es una respuesta natural contra los ataques al cuerpo. Permite un mayor flujo sanguíneo (y por tanto mayor afluencia de glóbulos blancos, entre ellos, los eosinófilos), y mayor temperatura corporal, dificultando el desarrollo de una infección. El problema viene cuando se trata de una alergia, donde la amenaza real no existe, pero sí la reacción exagerada y defensiva de nuestro sistema inmune.

Síntomas de los eosinófilos altos (eosinofilia)

La eosinofilia de por sí misma no tiene síntomas propios o diferenciados, sino que experimentaremos los de la condición que ha disparado el número de eosinófilos.

Es decir, que cuando se trata de eosinófilos por alergia y no por infección u otras causas, básicamente notamos los síntomas de dicha alergia, a los que contribuyen esos eosinófilos altos con sus labores de inflamación, entre otras, aunque la mayoría de las veces no notamos ningún síntoma (asintomáticos).

Así, si tenemos rinitis, es habitual encontrar eosinófilos altos en las mucosidades, mientras que, si tenemos una reacción alérgica en la piel, también podemos encontrar eosinófilos altos en esos tejidos cuando se examinan.

Eosinófilos y alergia

En los países occidentales, la causa más frecuente de eosinófilos altos son las enfermedades alérgicas: asma, rinoconjuntivtis, dermatitis atópica, reacción a medicamentos, etc.

La reacción alérgica (o alergia) es una reacción del sistema inmune. Para sobrevivir, un individuo debe ser capaz de distinguir entre lo que forma parte de su propio organismo y lo que es ajeno a él, y que puede constituir una amenaza. Por ello ha desarrollado un sistema de defensa, denominado sistema inmune, compuesto de diferentes componentes que trabajan conjuntamente para erradicar los elementos extraños que puedan resultar nocivos. El sistema inmune (o inmunológico), controla la defensa del cuerpo contra las sustancias extrañas que este interpreta como negativas para la salud.

La alergia se produce cuando el sistema inmune de un sujeto reacciona a una sustancia que por si misma no es negativa para la salud y que no afecta a la mayoría de las personas. Por ejemplo, si una persona tiene una alergia a los ácaros del polvo, el sistema inmune los identifica como invasor (o alérgeno, según nomenclatura científica cuando se refiere a una reacción alérgica), y reacciona de forma exagerada produciendo anticuerpos llamados inmunoglobulina E (IgE) contra los ácaros.  Este primer contacto provoca una respuesta primaria con niveles relativamente bajos de eosinófilos, mientras que las exposiciones reiteradas determinan un aumento de la respuesta eosinófila o una respuesta secundaria. Por tanto, la presencia de eosinófilos elevados en sangre se identifica con un contacto no puntual, sino mantenido, con el alérgeno.

En general, la presencia de eosinófilos en un órgano afectado por alergia indica afectación crónica del mismo. Sin embargo, habitualmente es compleja la medición de los eosinófilos presentes en un órgano determinado y es mucho más accesible medir los eosinófilos en sangre, que se incluyen en la analítica de sangre rutinaria (hemograma).  Los eosinófilos se generan en la medula ósea y en los órganos afectados por la reacción alérgica y  la cifra de eosinófilo en sangre es la suma de las dos aportaciones. La mayoría de los estudios que relacionan el número de eosinófilos en sangre con los presentes en un órgano determinado, se han realizado en el pulmón en pacientes con asma

Eosinófilos y asma

eosinófilos y alergia

El asma es una enfermedad inflamatoria que se manifiesta con síntomas variables como tos, dificultad para respirar y ruidos en el pecho. La infiltración de la vía respiratoria por eosinófilos y la liberación de sus mediadores es la base de las alteraciones del asma. Aunque en la mayoría de los casos tiene un origen alérgico, los eosinófilos pueden estar elevados en las vías respiratorias sin que se haya demostrado una reacción alérgica evidente.

La inflamación bronquial producida por los eosinófilos, demostrada por el aumento de eosinófilos en esputo, se ha relacionado con la aparición de síntomas graves de asma, así como con su peor control general, y se ha utilizado como marcador para dirigir el tratamiento en pacientes asmáticos. Sin embargo, son pocos los centros que tienen acceso a esta medición, siendo la determinación de eosinófilos en sangre periférica mucho más accesible. Diversos estudios han demostrado que existe una buena correlación entre los niveles de eosinófilos en esputo y sangre en pacientes asmáticos graves con cifras elevadas de eosinófilos en sangre, así como que los niveles de eosinófilos en sangre pueden ser útiles para valorar determinadas decisiones terapéuticas.

Eosinófilos y rinoconjuntivitis

La presencia local de eosinófilos en la mucosa nasal y/u ocular es una característica reacción alérgica crónica propia de la rinitis (que se manifiesta como estornudos, congestión, secreción nasal, picor en la nariz) y la conjuntivitis, aunque también se pueden aislar sin que exista un alérgeno identificado como causante de la sintomatología.

La determinación de eosinófilos en la mucosa nasal u ocular no suele ser determinante para la utilización de un tratamiento concreto, y su presencia local no se relaciona con los niveles de eosinófilos en sangre.

Eosinófilos y alergia alimentaria

En la alergia alimentaria clásica está muy marcada por la liberación inmediata de mediadores y los eosinófilos no juegan un papel importante, salvo si se mantiene el contacto con el alimento causante.

Sin embargo, en los últimos años, se están describiendo cada vez más casos de esofagitis eosinofílica. Se trata de una inflamación crónica de la pared del esófago provocada por cúmulo de eosinófilos, que producen dificultad para tragar, atragantamiento con alimentos, vómitos, reflujo gastro-esofágico, tos o dolor en el pecho. También se ha descrito la presencia de enteritis eosinofílica cuando es el intestino el órgano afectado.

Tratamiento de los eosinófilos altos

La presencia de unos eosinófilos altos en sangre obliga a un estudio que valore sus posibles causas y un tratamiento específico para ellas. Aunque es necesario descartar la presencia de parasitosis, en nuestro medio, es imprescindible un estudio alergológico ya que la alergia es la causa más frecuente de eosinófilos altos.

La identificación de un origen alérgico en de los eosinófilos elevados implica valorar todas las posibilidades de tratamiento, comenzando por la inmunoterapia (vacunas de alergia), que es la única forma de tratamiento capaz de modificar el curso natural de las enfermedades alérgicas, ya que actúa sobre el mecanismo de la alergia y no sobre los síntomas.


 

Alergólogo Julio Delgado Romero

Escrito por el Dr.  Julio Delgado Romero, Doctor en Medicina y Cirugía.

Médico especialista en alergología y asma bronquial.

Hospital Universitario Virgen de la Macarena de Sevilla.

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