La vacuna contra la alergia a los ácaros: efectos secundarios.

Como bien han demostrado algunos estudios, la inmunoterapia, y en concreto la vacuna de la alergia a los ácaros, es segura y eficaz. Lo es reduciendo los síntomas, la necesidad de medicación y la sensibilidad en los tests tras el tratamiento inmunológico.

Sin embargo, aunque no son comunes, la vacuna contra la alergia a los ácaros puede tener efectos secundarios.

Es por eso que hoy vamos a ver cuáles son, qué precauciones tomar y todo lo que necesitas saber sobre la vacuna contra la alergia a los ácaros y esos posibles efectos secundarios.

Qué es y cómo funciona la vacuna contra la alergia a los ácaros.

Antes de ver los posibles efectos secundarios de la vacuna contra la alergia a los ácaros, conviene saber qué es exactamente y cómo actúa, para comprender bien posibles reacciones no deseadas.

La vacuna contiene extractos de alérgenos, en este caso ácaros del polvo, que están medidos para ejercer un efecto terapéutico con una administración repetida de las vacunas.

En concreto, se producen principalmente cambios respecto a la producción de Inmunoglobulina E (IgE) e Inmunoglobulina G (IgG), que son algunos de los anticuerpos generados por nuestro organismo contra elementos extraños. En ciertos casos, la respuesta de la histamina a los ácaros también se reduce con la inmunoterapia.

Es decir, que con la administración de vacunas contra la alergia a los ácaros acostumbramos al cuerpo a reaccionar mejor ante el alérgeno, «entrenándolo» con extractos que no lleguen a provocar una reacción alérgica total.

Y por ahí es por donde pueden venir los efectos secundarios de la vacuna contra la alergia a los ácaros, ya que, aunque el extracto esté medido, puede causar complicaciones en algunos casos poco frecuentes.

Aunque eso ocurra, como veremos, el alergólogo está preparado durante la administración de la vacuna para ellos.

Efectos secundarios graves de la vacuna contra la alergia a los ácaros.

vacunarse alergia a los ácaros

En casos muy infrecuentes, la vacuna contra la alergia a los ácaros podría producir una reacción alérgica severa que terminara en shock anafiláctico.

¿Es esto probable? No.

Además, el alergólogo, que es quien administra la vacuna contra la alergia a los ácaros, tendrá preparados los medios para actuar incluso en los casos más graves, como es el caso de la administración de epinefrina y otras medidas para detener ese shock.

Por eso es muy importante que todo se realice bajo la supervisión del especialista en alergias, que habrá determinado la vacuna concreta conforme a los tests y al historial médico, minimizando las probabilidades de que ocurra nada y teniendo los medios si sucede algo.

De hecho, la vacuna, que en España es casi siempre en forma de inyección, no podemos administrárnosla nosotros, excepto en casos raros en los que no se nos da en formato inyectable y solo cuando ya se ha comprobado con seguridad que no nos afecta su toma.

Efectos secundarios de la vacuna contra la alergia a los ácaros que se dan más habitualmente.

Cuando nos vacunamos, solemos permanecer un tiempo en el centro médico, por si surge un efecto secundario. Este aparece normalmente en forma de reacción local alérgica (al fin y al cabo, nos han introducido un extracto de alérgeno, con lo que, aunque sea pequeña, se puede dar alguna reacción).

Los efectos secundarios más comunes suelen aparecer durante los siguientes minutos y son: erupción cutánea general o localizada, urticaria, prurito (picor), picazón en la nariz y garganta, tos y respiración comprometidas, sudoración o incluso bajada de tensión. Es decir, los habituales de una alergia a los ácaros.

Los efectos secundarios de la vacuna contra los ácaros que se dan con menor frecuencia son: náusea, vómito, molestia abdominal, diarrea o contracciones en el útero.

Contra todos ellos, el alergólogo puede proporcionar antihistamínicos o antiinflamatorios y se tratan en la consulta en ese momento. De hecho, es posible que nos recomiende tomar ese tratamiento en las sesiones, para que no sintamos ninguna molestia si somos uno de esos casos más sensibles donde se dan los efectos secundarios.

También puede darse la rara posibilidad de efectos secundarios diferidos, como cierto malestar, erupción o picazón, tiempo después de haberse administrado la vacuna.

Normalmente, si se dan diferidos, suelen tener aún menor intensidad que los que se producen nada más administrar la vacuna. No obstante, debemos siempre comunicar a nuestro alergólogo que se producen en cuanto lo hagan y, a la mínima señal de que empeoran o van más allá de una pequeña molestia, debemos acudir al centro médico.

En definitiva, la vacuna contra la alergia a los ácaros puede tener efectos secundarios, si bien se ha demostrado su seguridad y efectividad. Esos efectos se suelen dar nada más administrar la vacuna y suelen ser leves, los mismos que nos produce la alergia a los ácaros. Del mismo modo, son fácilmente tratables por el alergólogo en el momento.

En caso de efectos secundarios graves, que son muy raros y se producirían también en el instante de administración de la vacuna, el especialista en alergias tiene todo el entrenamiento adecuado para paliarlos, y tendrá también preparado lo necesario para hacerles frente.

 

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