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Pruebas cutáneas de alergia: ¿Cómo son?

Las pruebas cutáneas de alergias consisten en poner en contacto un posible alérgeno con nuestra piel y ver si se produce una reacción. En caso de que sea así, se examina de qué tipo e intensidad.

Comúnmente llamadas prick test, se llevan usando desde muy antiguo porque son una forma sencilla, segura y poco invasiva, de diagnosticar una posible alergia.

Hoy te vamos a explicar detalladamente cómo son esas pruebas cutáneas de alergias, para que sepas todo sobre ellas y no te quede ninguna duda.

Pruebas cutáneas de alergia: distintos tipos

Aunque el prick test es la prueba más común en la piel, no es la única. Existen también pruebas cutáneas consistentes en una inyección intradérmica o en la aplicación de un parche en contacto con la piel.

El prick test o prueba de punción es el tipo más común.

Normalmente se realiza en el antebrazo (aunque puede hacerse también en la espalda), donde se dibujan unos cuadrantes o espacios. En cada uno de ellos se va a ir depositando lo que se llama un extracto alergénico distinto, a fin de ver en qué espacios hay o no una reacción alérgica. Así se sabe, exactamente, qué sustancia ha provocado cada reacción.

La prueba es segura y se realiza siempre en la consulta del alergólogo.

Los extractos alergénicos son preparados a partir del alérgeno (polen, ácaros del polvo, etc) y tratados de manera que se fragmentan, diluyen, purifican y esterilizan. Eso los hace seguros y permite emplear dosis que no causarán problemas.

La manera de hacer el test es mediante una pequeña punción con lo que se llama una lanceta. El objetivo es depositar el extracto alergénico por debajo de esa primera capa de la piel para que se ponga en contacto con los mastocitos (las células implicadas en que se produzca una reacciódcrn alérgica). Si al contacto del extracto con los mastocitos, estos desatan una reacción, la prueba es positiva.

El resultado se puede ver en 15 o 20 minutos y el alergólogo examinará en qué partes ha habido reacción y su intensidad.

Esta es la manera básica en la que funciona un test cutáneo de alergias. Algunas variantes de estas técnicas pueden implicar realizar una pequeña rascada con la lanceta o raspar con una aguja para quitar una pequeña parte de la dermis pero, en general, como vemos, son poco invasivas.

En algunos casos, cuando el diagnóstico del prick test no sea del todo claro, el alergólogo puede recurrir a otras pruebas cutáneas de la alergia como la inyección intradérmica.

Esta consiste en usar una aguja hipodérmica muy fina que penetra entre las capas de la piel. De nuevo el objetivo es introducir un extracto alergénico preparado y ver si se produce reacción.

Otro tipo de prueba cutánea para la alergia es la del parche. En ella se pega un parche en la espalda que contiene también un extracto alergénico y sirve, sobre todo, para detectar alergias por contacto de una sustancia con la piel cuando esta hipersensibilidad se produce de manera tardía, y no rápidamente como en el caso de los prick test.

La interpretación de los pruebas cutáneas de alergia

prick test para alergia

Las pruebas cutáneas para la alergia se usan porque son la manera más rápida y sencilla de identificar alergias y, sobre todo, de descartarlas.

Si bien el alergólogo puede pedir más pruebas (cutáneas o de otro tipo) a fin de identificar mejor una posible alergia (porque el resultado de las iniciales no lo aclara del todo) sí es cierto que es raro que las pruebas cutáneas sean negativas en alguien que sí tiene alergia.

Del mismo modo, las posibles reacciones y su intensidad ayudan al alergólogo a determinar futuros tratamientos, como la composición de las vacunas para inmunoterapia o la aplicación de antihistamínicos, corticoides, etc.

Así que ahora ya sabes cómo son las pruebas cutáneas de alergias y que no tienes nada que temer, porque son fáciles, rápidas y seguras.

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